VOTO VOLUNTARIO: CARTA A LOS POLITICOS CHILENOS.
Clase politica y dirigente del país:
Con mucha sorpresa he visto como luego de años de postergación y miedo a perder poder han aprobado el voto voluntario y la inscripción automática. Digamos que como ya tienen todo, nos han otorgado un poquito.
A pesar de eso, sigo creyendo que en este país pobre cívica e intelectualmente debería ser una obligación sufragar. Una cosa son los edificios nuevos y otra las personas.
En ese sentido muchos chilenos carecen de ideas, de estímulos para discutir y prefieren la frase “no importa, si con cualquier gobierno hay que trabajar”, mientras abusan de ellos corporaciones coludidas, gobiernos que no los entienden y sus hijos son anestesiados mirando culos en la tele.
MEGAUPLOAD: Nuevos apuntes.
Coincidirán conmigo que es difícil regular las reglas de la sociedad de un país en específico. Los caracteres, las opiniones y las condiciones en que las personas se desarrollan presentan matices. Haciendo la extensión al mundo, la situación se vuelve aún más complicada. El punto es que Megaupload (no existente) y sus clones rompen esa lógica: un fan de un dorama japonés en Centroamérica puede bajar ese contenido sin ni siquiera pasar por un canal de televisión por cable y mirando la tanda comercial del país de origen, donde con suerte reconocerá los colores de Coca-Cola, para dar un ejemplo. Puede ser invaluable para el espíritu de muchos, pero para el egoísmo de la compra y la venta no existe.
El espíritu de Internet es anárquico. Cada herramienta puede ser utilizada a merced del usuario. Un ejemplo es Twitter: hay personas que critican las frases de sus seguidores y hay otros que discuten. Existen los que alaban y los que sólo insultan. Cada uno de los elementos participantes puede decidir si usar una red social para colaborar con alguna causa justa o funar a un televidente de reality show. ¿Qué es bueno y qué es malo ahí? Definir lo malo quizás terminaría por coartar la infinidad de opciones y de eso un paso para violar la libertad de expresión de un grupo para tranquilizar a otro.
El problema es que la industria del entretenimiento, donde se desarrollan muchos de los contenidos que terminan flotando en la red no es caótica, sino más bien tendió, con los años, a transformarse en un laboratorio aún más cerrado: las boy bands, como fenómeno de éxito son completamente distintas a Justin Bieber, que responde plenamente a su época: este último nace de una madre que sube sus videos a Youtube. En cambio, Backstreet Boys nace de un casting para dejar contentas a cientos de niñas con su primera menstruación que viven distintos estilos de vida y consumen cosas de acuerdo a los ingresos de sus padres.
El punto es que en los Backstreet Boys hay muchísimos intermediarios: desde el productor hasta el director de la discográfica pasando por el centro de estudios y los encargados musicales de las radioemisoras, los Djs y los presentadores.
En cambio para ser una estrella en Internet sólo necesitas que la misma gente hable de tu producto, el que encima está subido a un lugar gratuito. Con ese sólo cambio dejaste sin trabajo a un montón de gente: el mercado es cruel, la Internet también.
Y es que Internet es de algún modo el disparo en el pie del libremercado: cientos de contenidos dispuestos a consumirse por miles de pequeños nichos, generan consumidores coordinados para hackear la estantería, no pagar un peso y encima no verse como delincuentes. Sucede el mismo fenómeno de la política: cuando no son violadores de derechos de autor, frente a una tienda, pasan a ser “consumidor objetivo”.
Estados Unidos quiere regular eso a como dé lugar, porque parte de su economía y la expansión de sus ideas depende de los contenidos culturales que ofrecen.
Cada uno ha podido crear su propio universo en Internet, lee lo que desea y se comunica con los que gusta. Tanto es así que la tecnología ha redefinido a mi parecer el concepto de familia: elegimos a quienes ver y querer más seguido. Y yo siento que eso es una mejora notable.
Y es que finalmente el gran desafio para todos los que trabajamos en el mundo de la entretención (me incluyo, soy productor y desarrollo contenidos como el que lees acá) es valorizar el compartir, cosa que toda la vida se despreció. ¿Qué precio tiene que yo te entregue un link? ¿Qué precio tiene que publique en mi facebook un pdf?
Y es ahí donde todos tenemos que ser más internet que medio tradicional. Finalmente no es el público el que se debe definir en base a los parámetros de industria, si no los creadores de contenido pasar a bailar el ritmo de la gente: es más honesto y pulcro.
El nuevo Chile
La nueva generación esta memetizando Chile e ignorando los medios clásicos por completo. Usan streaming y se ríen de lo tradicional.
Al final el nuevo diario es el trending topic. Y desde ahí, a partir de los chistes, buscas la info y generas tu propia opinión.
El drama de la tele es que hay una generación que viene de consumidores no lineales, que ven por ahí el 1er episodio y luego entran a cuevana.
El día en que la gente se concentre de una vez por todas en vez de hacer click en todos lados, y soporte Youtube 30 minutos, jodió la tv.
El drama de Megaupload es que finalmente armó un modelo de negocio paralelo mientras los ejecutivos discográficos discutían precios caros.
Los chicos están hackeando las clases. Van y sacan fotos de las pruebas en la mesa y lo suben a los foros de facebook privados entre cursos.
La nueva generación de chicos, nuestros hermanos pequeños no va a leer papeles. Nosotros somos un híbrido y estamos mirando historia en vivo.
Las industrias del entretenimiento están jodidas si no nos dan paso a nosotros. A menos claro que quieran entretener hogares de ancianos.
No va a morir el cine, no va a morir la radio, ni la tele: solo se van a volver más pequeñas. Y se va a quedar el audio, el video, el share.
Compartir es lo más peligroso que le ha sucedido a la industria creativa. Quienes trabajamos en ellas debemos re-inventarnos, no el público.
Entiendo a los famosos que se van de Twitter porque nunca había sido más difícil ser famoso: ahora estamos expuestos a lo que ustedes piensan.
La ecuación es simple: ustedes nos ven. Los anunciantes pagan. Los canales son bancos y socios en la jugada. Si ustedes apagan, no va. Simple.
Antes la industria del cine se encargaba de joder poniendo “áreas” [zonas] a los DVDs. Lo que hace el streaming legal o ilegal es modificar eso.
Cuando aparecen los streamings legales [o ilegales] de contenido, se expande la cultura. Una serie que no llega acá, de pronto está!
En esta nueva guerra de contenidos, los productos físicos tienen ventaja. Están ahí, están en estanterías y pueden promover lo que sea!
A diferencia de Argentina o Brasil, acá Internet y sus sitios sociales de contenido son rápidamente hit por que hay pocos medios. Y son aburridos.
La gente es mucho mas divertida que los medios. Antes la idea era al revés: los que eran entretenidos pasaban a ellos. Hoy no es así.
Y hoy no es así porque las universidades metieron mucha gente a “cuidar la peguita” en vez de arriesgar el culo. Así, se los van a comer.
Nosotros con #demasiadotarde nos pudimos haber quedado cómodos buscando formas de ir a lo tradicional. Mejor es cable+internet. Es riesgo.
Pero no es sólo riesgo. Es como hacer radio para los nuestros, televisión para los nuestros, que son ustedes. Por eso #demasiadotarde anda.
Si no, tendríamos que meter a un tarotista en el estudio, Quenita, reírnos de los débiles y así. Mejor es la esquina mientras todo se ordena.
Gracias a Editando.cl que junto los twitteos.

2009. Audio de las protestas estudiantiles. Programa Ouh Yeah!. Despacho de las protestas en la capital, vía teletonica. El ambiente era una locura, como se escucha en el relato.
Wena Naty en el país de las maravillas
Septiembre 2007, Zona de Contacto El Mercurio

Por Nicolás Copano
Una semana antes de que el link empezase a saltar por ventanitas de messenger, fue un video que cientos de adolescentes y veinteañeros repartieron por sus celulares vía blue tooth. Dos semanas después aparecía en El Antro. A la semana siguiente, la secuencia de una escolar practicándole un felatio a un amiguito en la plaza ya era tema nacional.
Suena japo pero no. Estamos viviendo en un país lleno de celulares de última generación, cámaras digitales y equipos de MP3 coreanos ¿Qué se esperaban?
Entonces aparecieron los sicólogos hablando de la erotización de los sub 15, y la imagen difuminada de la cinta la pasaron hasta en los matinales. Todo en un tono de alarma. Los mismos canales que después de las noticias, o incluso antes, tienen a alguna actriz o modelo mostrando el traste en primer plano, ahora quieren resguardar lo correcto. Otro ejercicio de ese doble discurso que en Internet se hace imposible.
Para los que tenemos 20 años o menos no es sorprendente ni la pareja protagonista ni menos el amigo que graba el material y grita “si no se te ve la cara”. “Les deberían dar la beca Bangbros”. “Es nuestra Paris Hilton”. “Wena Jaime, wena Raúl, wena Pato, wena, wena wena”, eran los comentarios y nicks de msn que se repetían. Mucha gente sin haber visto el video ya se sabía el saludo. Efecto meme. 
Mientras los padres se escandalizaban, los jóvenes que han visto todo lo que han querido ver por Internet (desde porno duro a torturas en Guantánamo), se reían del video, armando homenajes a la cinta en fotolog en clave de parodia.
Luego de la revuelta mediática, cuando el meme saltó de los celulares a los noticieros centrales, lo que los adolescentes cuestionaron no fue lo que muestra el video, sino que la chica se haya dejado grabar. Como ejemplo, un par de posteos dejados en su fotolog.
naxoro_al_maximo:
aaa si fuera por eso no abria ninguna mina en los colegios k le dan tanto color. cuidate nomas haora :)
x_jake1_x:
bsts niña no tiene q tar mal po lo del video es normar aser esas cosas peor no deje q la graben y vea bn con quienes se junta:/ add ff P
De los valores hasta la forma de consumir información, el infame video muestra cómo Internet convirtió en un abismo, la brecha generacional entre quienes crecieron navegando en la red y quienes crecieron consumiendo los medios tradicionales. Un abismo donde los ” inmigrantes” digitales miran a los “nativos” como si fueran marcianos.
El polémico video es a la sexualidad adolescente lo que la “revolución pinguina” fue a la política: la materialización de una realidad que crece ajena a los discursos oficiales, y a través de sus propios canales de información. Esa diferencia generacional entre nativos de Internet e inmigrantes digitales es tan profunda, que tres años de diferencia en la edad de las personas actualmente parecen un abismo.
La mayoría las quejas sobre Pokemones, Ponceos, Emos y Screamos, por ejemplo, llegan de parte de universitarios, gente apenas tres años mayores que los aludidos. Quejas con el mismo tono de la gente de 60 años. “Me molestan visualmente” me dijo un cabro por los teléfonos de la radio donde trabajo. Falta poquito para que sugieran cortarles el pelo y ponerles la camisa dentro del pantalón.
Los “nativos digitales” tienen otra perspectiva. La gente mayor de 35 creció creyendo en eso del periodismo “objetivo” que le muestra una realidad inamovible al público. Post Internet eso resulta una falacia. Aclaremos: la veracidad de los hechos siempre será una sola, lo que hace la red es sincerar las posturas, porque toda información siempre se entrega desde un punto de vista. Y post Internet las interpretaciones ya no se pueden escudar en trucos lingüísticos. 
Eso cambia la forma de consumir noticias. Un ejemplo del cual ya hablamos en la Zona es el del Daily Show, un programa de parodias que se convirtió entre los grupos más educados sub 35, en el noticiero mas creíble, por sobre las formas tradicionales de entregar noticias. Noticias y punto de vista. Infoentretención.
En Chile, los fenómenos informativos más populares de los últimos años (a nivel de noticiero central) fueron Paulsen (el show de noticias progre) y Mauricio Israel (el show de noticias de derecha). Información interpretada desde un punto de vista claro.
Las noticias además están dejando de ser un monopolio: ahora existe la posibilidad de ser generadas directamente por el público y consumida a través de otros canales. Y eso es incontrolable. Millones de datos inútiles (véase Twitter) con un público dispuesto a seguirlos minuto a minuto. Por el momento existe mucha basura. Pero al menos es la basura que cada uno elige consumir, y no la única que te ponen en el menú.
Antes de messenger para salir a la calle había que pasar por permisos paternales. Con las tecnologías de hoy la lista de contactos salta comunas, teléfonos, cementos y morales. Estamos viviendo un momento histórico. Para los apocalípticos un consejo: la única forma de pararlo sería hacerle caso a Elton John y desconectarnos a todos. ¿Lo aguantarían los mercados mundiales? Como diría Aylwin, el mercado es cruel. La Internet también.
UN MOMENTO HISTORICO: El instante en que me toco anunciar vía 13.cl a Piñera como ganador de las elecciones 2010. A 2 años. Minuto 36.
A VIRALIZAR: Sobre Ines Perez y la discriminación en Chile
Mi columna del Miercoles 18 de Enero de 2012 en Publimetro.
Contra los fans de Anahí. Un divertido momento que bien podría pasar por piloto de programa de concursos. No se pierdan las reacciones alocadas de la audiencia.
Apetito por la destrucción
El primer concierto de mi vida fue el retorno de Los Prisioneros. Llegué a las 14 hrs. al Estadio Nacional junto a un primo. El paso de las horas. La expectativa. Las imágenes. Toda mi vida escuché a Los Prisioneros y nunca los había visto. Para mí eran una leyenda, “un grupo de lolos locos que cantaban contra Pinochet”. Mi familia tenía un Lada y sus Grandes Éxitos eran la banda sonora de mis viajes, cuando llegar a Los Ángeles demoraba 10 horas y podías ver el Salto del Laja cuando pasabas. Todo Chile estaba en ese concierto. Abuelitas, madres, niños de 6 años que se sabían de memoria los temas. Eso era un país concentrado. Como si los comerciales institucionales de TVN fuesen algo real. Hasta que el evento familiar se transformó en una fiesta hooligan. Una vez en la sala de clases empezamos a lanzarnos papeles. Y de los papeles pasamos a un forado en la pared y una lluvia interminable de sillas y mesas lanzadas los unos a los otros, mientras todos reíamos como imbéciles. Todo gracias a un profesor que nos dio “la hora libre”. ¿Alguien puede explicar eso? ¿Quién puede explicar por qué cuando viene un rockero gringo, sus propios fanáticos terminan bañándolo en escupo? ¿Por qué no hay festejo nacional que no termine en drama? Mi primer recital no sería la excepción. A eso de las 6 de la tarde, cuando el aburrimiento comenzaba a consumir el estadio, se dio inicio a una guerra de basura. Nadie soportó la calma. El espectáculo familiar se transformó en un tiro al blanco gigantesco donde las botellas iban dirigidas contra el que hablaba fuerte, el que usaba lentes, el chico, el guatón, el alto. A mi primo le dieron con una botella en el cráneo. Sonó hueco. Todos nos reímos. Todos éramos felices. Daba la impresión de que en cualquier momento el lugar iba a estallar. En un segundo me caí. Mirando los pies de todo el mundo pensé el motivo de nuestro apetito por la destrucción. Parece que este país no sabe vivir sin caos. El desastre lo traemos en la sangre. El escudo debería decir Rompan todo y arranquen. No hay trabajo escolar que no termine destrozado, no hay fiesta que no acabe con chicas llorando porque a un imbécil se le ocurrió quebrarle a otro una botella en el cráneo. Entonces una posible respuesta se me estrelló como botellazo: si nos gusta festejar destruyendo es porque nuestros triunfos siempre son ajenos. Porque somos testigos y no protagonistas. Porque, en el fondo, parece que sentimos que nada nos pertenece. Publicado en Zona de Contacto de El Mercurio.
Super Mario Dios
Afuera de la única tienda de videojuegos del Alto Las Condes, hay un Super Mario de plástico del tamaño de un enano de circo que hace el gesto de la victoria. Tengo una imagen grabada: un niño de dos años lanzándose sobre él para darle un cariñoso abrazo. Otra generación hechizada por Super Mario, el “working class hero” de la era gamer, el Mickey Mouse de mi generación que este 13 de septiembre cumple 24 años.
Mario es un gásfiter, un obrero gordito de vida común y corriente, que de golpe tiene que salvar a un pueblo oprimido (los Toads) por un dinosaurio poderoso y acaudalado (Bowser Koopa) que controla a la milicia (los Koopa Troopa) y arma un golpe de estado secuestrando a la Princesa Peach, tomando así el control de los distintos mundos del Mushroom Kingdom.
En el primer título de la saga Mario Mario (Ese es su apellido. Por algo con Luigi son la dupla Super Mario Bros. ) avanza literalmente por cielo, mar y tierra, castillo por castillo, buscando a la princesa como quien va de celoso tratando de encontrar a la polola perdida en una disco.
Mario para mí es una lección de vida. Cuando cae a un acantilado, es agredido por un enemigo o descubre que su objetivo está en otro lado, sigue adelante, incansable a pesar de su sobrepeso, hasta derrocar al malvado oligarca que deja a sus hijos controlando cada uno de los mundos. (Véase Super Mario 3, Super Mario World, New Super Mario Bros. )
Mario no es solo un cuadradito que hace “piu, piu” como sus antecedentes de Atari. Fue el primer amigo de muchos cuando no sabíamos hacer amigos, y fue el acercamiento directo de toda una generación con la electrónica. (¿Quién no hizo el gesto idiota de presionar A y mover el control hacia arriba pensando que Mario iba a saltar?: es el verdadero antecedente delWiimote).
Con los años Mario evoluciona: En el primer título Miyamoto ahorró píxeles colocándole bigote y gorro. En las entregas posteriores aparece su cara. En Super Mario 64 su mundo pasa a ser tridimensional como el nuestro. Hoy, a pocos meses del estreno de Super Mario Galaxy para Wii (la filosofia Nintendo postula que cada sistema tiene su Mario) sabemos que es capaz de viajar por distintos planetas. Así pasa de generación en generación sin perder su calidad de ícono.
Mario siempre nos lleva a un lugar mejor porque él ES nuestra infancia. Eso a pesar de tener vicios de grande.
En medio de toda la presión de rescatar a esa pelolais insoportable que es la princesa (que tambien tiene toda su revolución femenina rescatando a Mario en Super Princess Peach), cada vez que toma un hongo Mario se percibe más grande, rodeado de árboles y nubes que le sonríen, se come una estrella y alucina sintiéndose inmortal. Super Mario es un gásfiter súper escapista atrapado en un mundo de ensueños, el único personaje de videojuegos que se parece cada vez más a nosotros.
Publicada en ZONA.CL durante el año 2007
Motel Niagara
Acabo de recoger la basura de la sala de clases y no me puedo sacar de encima saber que mi ex novia pasó una noche en el motel Niágara. Por la ventana, lo único que brilla son las micros. Acaba de terminar la clase de música.
Celeste tiene tres años más que yo. La conocí un domingo, cuando saqué su mail de esas cartas cadenas asquerosas donde “si no respondes dentro de los próximos 10 minutos caerá un meteorito al patio de tu casa y descubrirás que eres pariente de Álvaro Scaramelli”. La sumé a mi lista de contactos. Luego de saludarnos y enviarnos letras de canciones, nos citamos finalmente en el Loveparade.
Estación Baquedano, tres de la tarde. No nos despegamos todo ese día. Fue automático. Como que nos cuidamos de todo ese ambiente festivo que nos rodeaba. Vimos a un tipo de Rojo sacando fotos de un camión con chicas semidesnudas. De la nada, al caer la noche, estábamos abrazados frente a un tipo que pinchaba discos en un escenario gigante. A nuestro lado vomitaba un borracho. El domingo nos citamos en el Parque Forestal, frente a un café con onda, y nos besamos por primera vez.
Está medio perdida en la vida. Una tarde, cuando iba en tercero medio, se encerró en el baño y se intentó cortar las venas en una tina llena de agua y jabón Lux. Estaba acompañada sólo de sus libros. Por ese motivo, su padre, un ingeniero en minas que nunca está en casa, intentó que la internaran. Su mamá no lo permitió. La sacaron del colegio y empezó a leer a Tolstoi.
Lo que me duele tanto me lo contó una tarde cualquiera en un lugar que ni recuerdo. Lo había hecho con un tipo de 30. Tomaron desayuno juntos y estoy seguro que abrazados y desnudos miraron el Cartoon Network. Desde ese día, cada vez que me hablan de sexo con tono de bar me da algo de miedo, repulsión y pena, en especial cuando se cuentan historias de motel, que podrían pasar como parte de una sitcom en el Niágara. Como esos cuentos que pasan en Canal 7 repletos de actores sobreactuados. Como “Gracias del chileno medio” que, recién pagado, toma el auto, busca a su novia, comen, cogen y vuelven a casa sin ni un “te amo” de por medio.
El desamparo tiene la forma del motel Niágara, que observado desde el colectivo que conduce al Metro se empina blanco en las afueras y caro en el subconsciente.
Toda La Florida se parece al motel Niágara: los colegios, la municipalidad y el shopping: colores pastel que encubren un desierto humano acompañado de un montón de reprimidos que esconden sus peores perversiones. Al final, hasta los supermercados son más honestos que las personas que transitan por estas calles, sin pensar más que en el DVD y la cuenta del teléfono.
Los libros son caros, pero no la diversión. El Costa Varúa y todos esos famositos ignorantes, los Arturos Tonton, los Pinilla. Las ventajas de una mediocridad animal. Lo humano se puede ir al carajo, acá lo que importa es la forma de tu cara, no lo que llegues a decir. Chilito es así. El invierno mata, a menos de que vivas en San Carlos de Apoquindo, como Sofía, cuyo progenitor estaba dispuesto a pagar para que, vestida de blanco, en un siquiátrico, pudiese farrearse la vida en torno a su depresión. Si a mí me sucediese eso me enviarían con una buena patada en el culo a la cama, donde estaría llorando por días. En el peor de los casos, me transformaría en una mala copia del Divino Anticristo, gritando “tengo hambre” de forma desgarradora en una salida de Metro. Hasta esa diferencia existencial es clave según el tamaño de tu bolsillo.
Y a eso van mis sensaciones encontradas respecto al sexo y los sentimientos: tipos con dinero que se acuestan en comunas pobres y parejas en mediaguas que no se pueden besar. Hasta acostarse tiene un contexto distinto según dónde vistas, dónde vivas o qué música escuches.
Santiago no está hecho para hacer el amor. Estoy seguro que París tampoco. Gracias a eso, tal vez, estoy aquí parado. El método de Billing falla y las personas también. El destino quiso que mi ex pasara una noche en ese lugar sin mí, antes de conocerme, y no es su culpa, ni tampoco mía, ni menos del hijo de puta con que estaba en ese minuto. Tal vez, el consuelo vendría si existiera un Dicom de parejas: tendríamos un buen prontuario para asumir los celos. Nunca sabes cuál será la próxima boca que besarás ni a quién tendrás en tus brazos la próxima semana. Por eso, la jornada en que mi madre me contó que visitaba moteles con mi padre se terminó mi infancia. Desde ese día, en mi puta y triste vida todos somos humanos.
Publicada el Domingo 25 de junio de 2006
Los curiosos reunidos en apple Store. (Taken with picplz.)

